La ajetreada vida que llevamos y el enfoque generalizado de sobrevalorar el constante hacer para sentirse valioso nos impide realmente conectar y sentir nuestro cuerpo en la cotidianidad. Usualmente nuestra conciencia se ancla en pensamientos de situaciones pasadas o la incertidumbre futura, desconectándonos del cuerpo y de la conciencia del presente.
Cuando gestamos, no solo esta en desarrollo el cuerpo de nuestro bebé, también su psiquis, mundo emocional y sus hábitos.
El que te permitas como mamá, indagar en la reconexión consciente con el cuerpo los beneficia a ambos, porque mientras experimentas esta vivencia con detención, tu química corporal se ajusta a sensaciones de mayor bienestar, calma y enfoque que también son vividos por el bebé.
Te invito a integrar esta práctica en tu cotidianidad sembrando de paso este hábito en tu bebé…