Una de las principales dificultades que encontramos al decidir cambiar un hábito es la resistencia cerebral a hacerlo. Esa obstinación tiene una base fisiológica, ya que el cerebro tiende a mantenerte en lo que conoces por dos razones:
a. Como ya lo conoces es más seguro, cumpliendo el rol de mantenerte «viva»;
b. El cerebro es muy eficiente en el uso de la energía, y generar un nuevo hábito involucra crear una nueva red neuronal, que ocupa tiempo y energía. Si ya existe un camino conocido y probado… ¿para que cambiarlo?. Es por esta razón que se siente resistencia a los cambios de hábitos y requieres de voluntad y persistencia para dejar el que no te sirve y reemplazarlo por el que te beneficie.
El primer hábito que trabajaremos juntas es el establecer diariamente un tiempo exclusivo para ti. Es fundamental tener este espacio y verás cómo ello incide positivamente en tu vida, porque te estarás brindando tiempo de calidad para sentirte, reconocer lo que necesitas y propiciarte lo que requieras para satisfacerte. El cuidado es una practica amorosa y esta es una excelente invitación a comenzar a cultivar amor hacia ti misma.
Existen muchos tips para hacer que esto funcione. Uno de los más relevantes es hacer un compromiso escrito contigo misma. A este compromiso ponle fecha y tu firma y ubicalo en un lugar visible para ti, que te traiga a la conciencia, que esto es importante para ti.
Aquí te sugiero que tomes un cuaderno o diario dedicado solo a este proceso, para que escribas allí, tus cambios, de que te vas dando cuenta…e inicia la primera hoja escribiendo tu compromiso y fírmalo.
Sácale una foto con tu celular y úsalo de protector de pantalla bloqueada. Deja tu cuaderno a mano y vuelve a leer tu compromiso contigo misma al levantarte en la mañana y antes de irte a dormir…
Es simple, práctico y te sorprenderá lo poderoso que resulta en la adquisición de tu nuevo hábito.